QUIEREN BATEAR EN EL HOMRUN DERBY

ferrell izq foxx

Por Andrés Pascual

Piense en la significación del grupo sintáctico nominal “juego de estrellas”: sustantivo “juego” RELACIONADO con otro sustantivo, “estrellas”, por medio de la preposición que propone pertenencia “de”.

El concepto “estrella” se las trae a la hora de manejar criterios como el que explico, porque, ningún pelotero por una campaña buena, incluso extra, es estrella, sin embargo, Bleacher propone a varios reclutas como merecedores de la opción para el partido de este año ¿Justo? Depende…

El caso es que ha sucedido antes y un grupo más que generoso de novatos, que no pudieron sacar un out o dar un fly al catcher después, obtuvieron la posibilidad que muchísimos HOF’s disfrutaron una vez, 4 ó 5 en carreras de más de 12 campañas.

En algunos Juegos de este tipo, algunos debutantes han sido “héroes de un solo día” por sus contribuciónes a la victoria de la liga para la que jugaron, aún así, ni esta aclaración debe justificar HACER miembro del róster de ninguno de los dos clubes en pugna a ningún novato de primer año, jugadores que ni calentaron la fría esquina que han ocupado en el dugout hasta julio.

La respuesta depende de la clase de fanático que opine: NO si es un tradicionalista, “un viejo y preocupado vigilante” de la grandeza del pasatiempo, lucha perdida por la manera como contribuye la prensa a la decadencia del juego, por la naturaleza corrosiva del liberalismo deportivo.

SÍ cuando el fanático es ciego, incapaz de ver la historia gloriasa del beisbol en igual medida que la miseria que lo amenaza, que gana terreno por opciones -imposiciones modernas-, irresponsables y decadentes…

Sin embargo, tiene que saberlo todo el mundo: LA SELECCIÓN O LA INVITACIÓN AL JUEGO DE ESTRELLAS NO ES UN REGALO POR BUENA CONDUCTA NI POR OBTENER NOTAS SATISFACTORIAS EN CIENCIAS NI POR MÉRITOS POR CONTRIBUCIÓN A LA SEGURIDAD DE LA PATRIA, aquí hablamos de lo político aplicado el beisbol con reflejo preocupado por el sector deportivo.

Mucho menos es un premio sentimental, otorgado a alguien porque metiera un par de tubeyes en 3 meses de su primer semestre, o porque colgara dos ceros contra un club el año del debut; incluso durante el próximo, porque, repito, ningún jugador es estrella por 3 años, mucho menos por tres meses. De ahí debe partir el requisito para votar por un pelotero al llamado Clásico de media temporada.

De pronto un par de pitchers del Viejo Circuito meten dos ó tres jonrones, se proponen para el HOMERUN DERBY por la prensa y comienza el cuestionamiento -casi apoyo-, como nunca hicieron para elegir a Babe Herman a Cooperstown, en más de 70 años de posibilidades.

La idea es descabellada por la fragilidad manifiesta del “pelotero moderno”; peor de asimilar, porque estamos ante unas Grandes Ligas con 150 serpentineros más que en 1970, que, a pesar del número, la queja sostenida es que no los hay ni buscándolos con lupa. Y no empieza un trainning sin que informen 6, 8 “Tommy John” u otro tipo de intervención, que sucede también a través del trayecto hasta Julio-Agosto, cuando informen que “se perderá lo que queda de temporada y…”

El marlin Pepe Fernández “cantó el ITÁ”: “Si ese tipo va al Derby, el gigante Madison Bumgarner, ni Mahoma me deja mirando desde el palco de seleccionado”.

Ambos son lanzadores con poder, pero no son jugadores de todos los días ni bateadores con la perspectiva de convertirse en artilleros de respeto y metraje sideral si les hicieran el cambio de posición.

Una cosa es con guitarra y otra con violín, pero, como todo en el beisbol de hoy, el Juego de Estrellas y la exhibición de una sola habilidad, no jonronear, sino llevarse la cerca, es un soberano relajo.

El mejor pitcher-bateador de la historia ha sido Babe Ruth, pero cambió de base, se dedicó a los jardines y le puso su apodo al “cuadrangular”.

Por lanzar le provocaron el desperdició de 8 años de su carrera a Lefty O’Doul, que se llevó dos campeonatos de bateo, uno de ellos con .398 de promedio y el otro con .368; además, conectó para .336 y .383 entre otros sobre .300

En 1929 lidereó el embasamiento con .465 y los hits con 254 para los Phillies; el hombre terminó sus 10 años como inicialista-jardinero con .349 .413 .532 y .949 total, 333 bases por bolas y 122 ponches. Se supone que, si hubiera podido montar el potro de .400 en 1929, nadie le hubiera dejado fuera de Cooperstown como sucedió.

Stan Musial era pitcher en Ligas Menores, se lastimó el brazo y se puso a batear, lo demás se conoce, uno de los cinco más grandes artilleros de la historia, pésele a quien le pese.

Lew Burdette, Spahn, Bob Gibson, el cubano Pedro Ramos y más de 30 lanzadores, tenían igual o más poder que Fernández y Bumgarner, pero nunca la prensa cuestionó que pudieran acompañar a Matthews, Mantle, Bob Cerv o Willie Mays desde que nació el evento HOMERUN DERBY en 1959, ajeno al calendario del juego de estrellas entonces y efectuado en ambas esquinas del país, Este ú Oeste. Mucho menos podían ofrecer sus servicios potentes, “roble al hombre”, como el pregonero de mangos o aguacates en la Cuba de antes.

En un período de relativa reciente edición, desarrollaron bateo de poder los ex pitchers Mike Hampton y Rick Ankiel, el zurdo de los Cardenales hizo la prueba oficial en el outfield y no dio la talla.

El mejor pitcher-bateador de la historia, que se mantuvo lanzando siempre, ha sido Wes Ferrell (foto con uniforme del Boston a la derecha de Jimmy Foxx), que ganó más de 20 juegos 6 veces, pero, como jugó en terrenos considerados “paraísos de bateadores”, el inmenso Griffith Stadium entre ellos, pues su pcl de 4.04 lo califican de inaceptable los sesudos, indebido dicen, para acompañar en el recinto a su hermano, el catcher Rick.

Ferrell bateó 38 jonrones y empujó más de 200 en su carrera en Grandes Ligas, promedió más de .280 y cuando se retiró de las Mayores, en 1941, acepto jugar y dirigir en los circuitos menores.

A los 40 años de edad, en 1948, como manager-jugador (jardinero), del Marion Clase D de la West Carolina, el ex pitcher de Grandes Ligas Wes Ferrell bateó para .425 en 104 juegos, resultante de 162 hits en 381 veces al plato, entre los imparables 30 dobles, 14 triples y 24 jonrones.

El ex serpentinero ganó el champion bate de la liga…Todavía no se conocía el Derby moderno post 1959, pero, dudo que Bumgarner o Fernández pudieran cumplir faena como la de Wes Ferrell, si decidieran jugar una posición de todos los días.

No, ni el Marlin ni el Gigante tienen la mínima justificación para batear jonrones a medio brazo en la competencia previa al Juego de Estrellas por venir.

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