Cooperstown y la elección obligatoria

cooperstown cobb discurso apertura del templo

Por Andrés Pascual

Para el “americano” América significa Estados Unidos; en cuanto a raza, nosotros hispanos y ellos anglos o afroamericanos…los negros son los de ellos y los blancos también; pero determinan el asunto con “procedencia”: hispano, descendiente de españoles por su idioma, pero no hacen una separación justa del descendiente de portugueses, como en Brasil, que no proceden de España, ni sus negros los trajeron los traficantes españoles ni hablan español, ni con los negros de las islas del Caribe no hispanas, cuya acuarela ascendente es múltiple y variada, lo mismo de Francia que de la Mancomunidad Británica, a las órdenes de la Reina o de Canadá, de integración franco-inglesa y tampoco hablan español…

Francisco “Panchón” Herrera, lamentablemente fallecido hace pocos años en Miami, me contaba que, cuando llegó a Estados Unidos con un equipo nómada o itinerante, que en inglés le llaman “barnstorm”, dirigida por Oscar Rico (fallecido hace un par de días), a principios de los 50’s, la consideración de “hispano” le hizo dudar sobre la forma cómo entendían los americanos el espectro, guardándose la posibilidad de considerarlo especie de daltonismo raro.

Béisbol es Estados Unidos para el americano por varias razones: lo inventaron, lo perfeccionan, presentan el mejor béisbol del mundo en dos Ligas y por eso las llaman Mayores; tienen un circuito de sucursales que alcanzó a Cuba entre 1946-53 con los Havana Cubans en la Liga de la Florida B (o D) y a los Cubans Sugar Kings desde 1954-60 en la Internacional clase triple A, también en la Internacional, el Montreal y el Toronto, canadienses, miembros de las Grandes Ligas en diferentes etapas de expansión del Béisbol Organizado; durante los 50’s, a la Mexicana la clasificaron doble A, desde finales de los 60’s triple A.

Lo que más “americaniza” al béisbol es el dinero: si se llegara a un acuerdo de hacer valer el béisbol como universal, de la manera como no ven algunos al Beisbol Organizado, debieran enviar a todos los jugadores no americanos a jugar en sus países a ver qué pasaba. A no dudarlo, desaparecía el deporte por escasez de fondos. Y ningún campeonato que se jugara valdría un miserable quilo, el caso cubano es ejemplarizante para desechar semejantes barbaridades.

El paso de los años y las presiones de las organizaciones de Derechos Civiles, posteriores a 1965, pusieron a pensar seriamente al alto mando del Béisbol Organizado que el béisbol sepia también era americano.

Las palabras de Ted Williams reclamando a Paige o a Gibson para el sitio al cual, en ese momento, le agradecía en su discurso su propia inclusión, se hicieron realidad con la fundación del Comité de Ligas Negras de durante los 70’s, del que formaron parte dos miembros del recinto de inmortales de origen hispano desde su inicio hasta sus fallecimientos: Buck Canel y Alex Pompez.

Entonces los americanos consideraron de nivel exclusivo, de juego ligamayorista, a las Ligas Negras.

Sin embargo, nadie que no jugó en Grandes Ligas o en los circuitos independientes del jugador sepia, puede ocupar espacio en Cooperstown y no creo que sea injusto, sino que se deben establecer patrones de diferencia entre un béisbol superior y otro inferior por su clase.

He visto interesantes las justificaciones que proponen en México para incluir a Héctor Espino en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas; pero, al modo mío de ver las cosas, son insuficientes: el tremendo artillero decidió irse a su país, a un béisbol que no tenía la clase requerida como para brillar y pretender acompañar a Cobb, a Carew, a Williams o a Clemente y me voy a explicar mejor: durante los 60’s, en la Mejicana jugaron los cubanos Enrique Izquierdo, que no calentó el banco en el Minnesotta, pasó con Borrego Álvarez en Cincinnatti, pero ni Ángel Scull ni René Friol pudieron alcanzar la categoría de ligamayorista y José Ramón López pasó más rápido por las Mayores que lo que tarda en apagarse la luz después del “clic”.

En los 60’s, Julio Moreno todavía lanzaba en la Mejicana y Gustavo Muñiz, pero en algún año de principios de los 70’s, Pedro Ramos, descartado de Grandes Ligas, ganó 13 y habló de peloteros cubanos.

El Salón de la Fama de Cooperstown merece honor y reconocimiento, porque no es un recinto regional ni de Ligas del mundo; sino un templo para los dioses del béisbol de las Grandes Ligas y las Ligas Negras, a mi modo de ver, únicos estados de la clase profesional absoluta en el terreno de juego con todas las razones para que se le reconozca el carácter internacional, que se ampliará al Lejano Oriente cuando Ichiro haga su entrada.

Porque el Béisbol Organizado está compuesto de lo mejor del espectáculo de ese deporte en el mundo; porque a la luna van a buscar al que tenga la clase exigida para jugar aquí, es por lo que tiene esa categoría internacional, que se le disputa o se le niega en ciertos círculos injustamente (mejor estúpidamente, preferible políticamente), no solo la temporada de juego en las Mayores, sino el Salón de la Fama, que nació cuando nadie dudaba de que las Grandes Ligas eran el mejor béisbol del mundo ni cuestionaban a Cooperstown como la casa que guardaba la memoria histórica de ese béisbol y a un ningún país se le había ocurrido imitarlos creando sus propios recintos. Tiempos en que no soñaba nadie con la participación internacional moderna de quienes, si se lo ganan, los escogen como inquilinos, pero por su trayectoria en Grandes Ligas…

En Cuba tuve la oportunidad de tratar a Cheo Ramos, a Silvio García y a Luis Tiant sr. eran personalidades del juego que nunca jugaron en las Mayores, en el caso de Cheo, por una lesión en un tobillo a los 19 años en el campo de entrenamiento de los Piratas de Pittsburgh en 1919 y los dos restantes por la “barrera racial”.

Si Espino fuera elevado a Cooperstown, ni a Cheo, ni a Silvio, ni a Tiant, ni a Bragaña…se les podría dejar fuera, aunque los de raza negra actuaron en las Ligas Independientes. Si eso ocurriera, ese Salón perdería su categoría de Templo místico y solemne del deporte nacional para convertirse en un verdadero relajo con carácter internacional

Muy curioso, jamás escuche referirse a Tiant, a Silvio o a Cheo Ramos al Salón de la Fama de Cooperstown, eso no existía para ellos y tendrían sus razones, que son actuales para los que estén en sus lugares; es decir, para los que no puedan jugar en Grandes Ligas.

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