DOMBROWSKI SABOTEÓ AL DETROIT

al avila y dombrowski con

Por Andrés Pascual

En estos tiempos no pueden fabricarse dinastías ni aunque aseguren a un par de peloteros por 10 años, porque, de la noche a la mañana, uno, dos ó más pueden convertirse en objeto de cambio debido a proposiciones que, para rechazarlas, hay que amar al pasatiempo como no es costumbre ya y la justificación, tan pobre como chusma, por lo general es “tiraron la toalla”; estamos en una era en la que predomina el mercader, el tipo que le importa poco cuánto puede afectar al público y este a la franquicia desprenderse de los peloteros que le interesen como mercancía, porque, por encima de todo, al fanático de hoy se le puede robar sin armas, pidiéndole lo que lleva y lo entrega, de hecho, lo que primero regaló fue su virginidad.

O’Finley era un avaro, pero quiso a sus Atléticos, cuando desmembró el club, fue porque urgentes problemas económicos no le dejaron otra opción.

Los Atléticos han sufrido dos veces la destrucción de clubes que, en su momento, fueron lo mejor de ambas ligas, porque la edición que jugó completa en los primeros años de los 70’s era superior a la famosa Maquinaria Roja.

Y la de Connie Mack, los famosos Elefantes Blancos de Filadelfia desde 1928-1931, mejor que cualquier edición Yankee de la historia de los inquilinos del Bronx. Si Mack no vende a sus principales figuras por apremio financiero, posiblemente en 1945 hubieran estado en la Serie Mundial y la hubieran ganado ¿Quién sabe?

Por la ira, por la inconformidad, por el bochorno ante la derrota de 1933 contra los Gigantes en la Serie Mundial con las apuestas a favor, El Viejo Zorro Clark Griffith se desprendió de sus jugadores claves, entre aquellos de Joe Cronin, su yerno y tercer bate, shortstop HOF que dirigía al club (1933-34).

Joe salió rumbo al Boston Red Sox, donde continuó edificando su nicho para Cooperstown como pelotero y como manager (1935-47); después de su retiro como activo en 1945 y como director en 1947, fue General Manager de los Medias Rojas y Presidente de la Liga Americana.

El Detroit botó a Dave Dombrowski (foto izq-derecha Ávila, Dombrowski y el ex manager Brad Ausmus), que lo impusieron como “la mentalidad”, al que, por la forma como lo valoran, ni Billy Beane en operaciones de clubes; honestamente, porque se movía con más soltura que el propietario de los Bengaleses, llegué a creer que ni si Dios bajaba del cielo podía sustituirlo nadie, pero lo que acaba de hacer contra el Detroit no tuvo nombre, o, mejor, sí lo tiene: “saboteó al club”, le partió la “siquitrilla”, porque no es posible salir del mejor pitcher, uno de los 5 mejores del juego y de un bateador que ha probado su oportunidad produciendo con Miguel Cabrera fuera de la alineación y pensar que no iba a causar algún efecto entre la fanaticada, porque, a pesar de todo, Detroit es una de las franquicias veneradas, veteranas y de prestigio, para que venga un usurero, que se levantó sobre las cenizas de un club campeón mundial como YES MAN de Huizanga, sin admitir que se produciría aunque fuera una amenaza tibia. Todavía no está claro si actuó a libre albedrío o bajo presión del dueño, pero, porque lo cesantearon inmisericordemente, parece que la segunda opción no es buena.

http://bleacherreport.com/articles/2539759-dave-dombrowski-had-his-flaws-but-built-one-of-tigers-best-ever-eras?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

Dombrowski tiene experiencia en constituir franquicias competentes, ha tenido la suerte de adivinar al pelotero que desarrolle o produzca en niveles de astro; pero, lo mejor que ha tenido en cada caso, los Marlins o los Tigres de Detroit, ha sido un staff de scouts de clasificación más que meritoria, que han sido los que, desde la sombra, desde el anonimato de quienes nunca están en titulares, ayudaron a construir esa leyenda nada más que de corte regular.

No sé si el Detroit pueda recuperar terreno y luchar por un puesto de comodín a los playoffs, pero, lo que nadie debe poner en duda es que Al, el hijo de Rafael, tiene capacidad de sobra para sacarle “el aceite a la aceituna”; como los scouts, lo estuvo haciendo para que Dave Dombrowski se llevara los aplausos que, algo más de la mitad, no merecía.

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